Empezaron en el Centro Histórico, caminando sin prisa por calles empedradas, con las iglesias y balcones de madera de fondo. Se rieron en una esquina, se tomaron un helado en la Plaza Grande. Luego subieron al Teleférico. La ciudad se fue quedando abajo, pequeña, mientras ellos subían entre nubes. Arriba, el frío, el viento, y una vista que parecía no terminar. Dos lugares muy distintos, una misma tarde. Las fotos salieron con ese aire de lo real, sin forzar nada. 📸