El parque de Guápulo tiene una energía especial: sus caminos empinados, las grietas en las piedras, el sonido del río allá abajo. Llegaron con la calma de un domingo por la mañana. Los niños corrieron entre los árboles, la bebé se quedó dormida en brazos de su papá, y la mamá se reía de verlos tan felices. Sin prisas, sin poses. Solo una familia siendo familia. Las fotos salieron con olor a eucalipto y a domingo bien vivido. 📸