El Quito Tenis Club tiene unos jardines que parecen hechos para correr descalzo. Y eso hicieron ellos: los niños persiguiéndose entre los árboles, los padres sentados en el césped, el sol de la tarde filtrándose por las ramas. Sin poses, sin prisas. Solo una familia siendo feliz en uno de los rincones más verdes de la ciudad. 📸