Todavía no estaban casados. Pero quisieron adelantarse y celebrar su amor en medio del páramo. Subieron al Antisana una mañana fría, con pocas cosas: abrigos, una manta, y ganas de caminar sin rumbo. Se rieron del viento, se abrazaron junto a una laguna, y él le susurró algo que ella no quiso contar. Las fotos salieron con ese aire de lo que está por venir, sin poses, solo dos personas que ya saben que van a decir que sí. 📸